About Me
Yo pertenezco a esa vida
que con esperanzas no se resigna,
yo pertenezco al lamento
que un pan no silenció.
Yo pertenezco a la angustia
de yugos que aprietan por dentro,
yo pertenezco a la furia
causada por muros de miedo.
Yo pertenezco a la brisa
y al viento que nunca se inmoviliza,
yo pertenezco al recuerdo
de aquel que se marchó.
Yo pertenezco a la hierba
que crece a través de rocas y piedras,
yo pertenezco a esa gente
que alguno traicionó.
Yo pertenezco a los frutos
de un árbol expuesto a secarse,
yo pertenezco al futuro
y al cosmos que fluye en la sangre.
(http://recursos.fotocajon.com/enchulatupagina/img003/JKD3yX7wEq24.jpg);}.bg_content{background-repeat:repeat;} Imágenes para hi5 Imágenes para hi5  http://www.youtube.com/watch?v=e3d3Ola-ow8
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Interests
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En busca de un sueño se acerca este joven En busca de un sueño van generaciones
En busca de un sueño hermoso y rebelde En busca de un sueño que gana y que pierde
En busca de un sueño de bella locura En busca de un sueño que mata y que cura
En busca de un sueño desatan ciclones En busca de un sueño cuántas ilusiones
En busca de un sueño transcurren los ríos En busca de un sueño se salta al vacío
En busca de un sueño abrasa el amante En busca de un sueño simula el tunante
En busca de un sueño tallaron la piedra En busca de un sueño Dios vino a la tierra
En busca de un sueño partí con mi día En busca de un sueño que no hay todavía
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Journal

San Romero de América, Pastor y Mártir nuestro El ángel del Señor anunció en la víspera... El corazón de El Salvador marcaba 24 de marzo y de agonía. Tú ofrecías el Pan, el Cuerpo Vivo -el triturado cuerpo de tu Pueblo; Su derramada Sangre victoriosa -¡la sangre campesina de tu Pueblo en masacre que ha de teñir en vinos de alegría la aurora conjurada! El ángel del Señor anunció en la víspera, y el Verbo se hizo muerte, otra vez, en tu muerte; como se hace muerte, cada día, en la carne desnuda de tu Pueblo. ¡Y se hizo vida nueva en nuestra vieja Iglesia! Estamos otra vez en pie de testimonio, ¡San Romero de América, pastor y mártir nuestro! Romero de la paz casi imposible en esta tierra en guerra. Romero en flor morada de la esperanza incólume de todo el Continente. Romero de la Pascua latinoamericana. Pobre pastor glorioso, asesinado a sueldo, a dólar, a divisa. Como Jesús, por orden del Imperio. ¡Pobre pastor glorioso, abandonado por tus propios hermanos de báculo y de Mesa...! (Las curias no podían entenderte: ninguna sinagoga bien montada puede entender a Cristo). Tu pobrería sí te acompañaba, en desespero fiel, pasto y rebaño, a un tiempo, de tu misión profética. El Pueblo te hizo santo. La hora de tu Pueblo te consagró en el kairós. Los pobres te enseñaron a leer el Evangelio. Como un hermano herido por tanta muerte hermana, tú sabías llorar, solo, en el Huerto. Sabías tener miedo, como un hombre en combate. ¡Pero sabías dar a tu palabra, libre, su timbre de campana! Y supiste beber el doble cáliz del Altar y del Pueblo, con una sola mano consagrada al servicio. América Latina ya te ha puesto en su gloria de Bernini en la espuma-aureola de sus mares, en el retablo antiguo de los Andes alertos, en el dosel airado de todas sus florestas, en la canción de todos sus caminos, en el calvario nuevo de todas sus prisiones, de todas sus trincheras, de todos sus altares... ¡En el ara segura del corazón insomne de sus hijos! San Romero de América, pastor y mártir nuestro: ¡nadie hará callar tu última homilía! Pedro Casaldáliga
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